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Las primeras poluciones nocturnas a los 12 o 13 años no generan la misma
expectación que la menarquia en las niñas, pero el proceso conlleva
cargas físicas y emocionales de igual magnitud.
Definitivamente es un asunto del que se habla poco. ¿Alguien espera el
momento en que el niño tiene sus primeros sueños húmedos, como
eufemísticamente se les llama? ¿Quién ha oído hablar de la
espermarquia?
Equivalente
a la primera menstruación
Mientras para las niñas la llegada de la primera menstruación, o
menarquia, es un evento que despierta expectación en la familia y de la
que la mayoría tiene una buena dosis de información, el proceso similar
que viven los niños - la espermarquia y las primeras eyaculaciones
nocturnas- pasa casi inadvertido y los conocimientos que se manejan son
mínimos.
Pero en rigor, el tema es el mismo. Espermarquia es la primera
producción de espermatozoides que, generalmente, ocurre un par de
meses antes de la primera eyaculación, pero que nadie nota porque se
expulsan a través de la orina. Ambos procesos pueden producirse en un
período bastante amplio: entre los 10 y los 14 años.
Pero en promedio, las poluciones nocturnas, como también se les llama a
las primeras eyaculaciones, ocurren entre los 12 y 14 años, cuando los
niños han recién iniciado su desarrollo puberal, graficado en el
crecimiento paulatino de los testículos, el pene y el escroto.

Inicia la fertilidad
Con
esto, el joven adquirirá la capacidad potencial de ser fértil, aunque en
los primeros meses la cantidad de espermatozoides en el semen puede no
ser suficiente para fertilizar un óvulo.
Competencia viril
A diferencia de la mujer, en la que la máxima velocidad de crecimiento
ocurre antes de la menarquia, en el hombre el peak llega a los 14 años,
después de la espermarquia,
Esto ha contribuido a que el proceso no tenga la connotación ritual que
tiene la primera regla femenina, porque los signos más evidentes del
crecimiento del preadolescente - altura, voz, vellos- aparecen después
del primer sueño húmedo.
La vivencia emocional de este período, eso sí, deja huellas según cómo
la familia lo maneje y la información que tenga el preadolescente. De
ello dependerá la dosis de angustia con que el joven lo viva.
Aunque ellos no suelen recordar cuándo fue la primera polución nocturna,
sí rememoran cuán importante fue ese período entre sus compañeros, las
bromas que se intercambiaban, las competencias entre amigos sobre sus
capacidades físicas y los problemas que sufrían quienes mostraban un
crecimiento tardío.

Sólo entre amigos
La mayoría de las primeras eyaculaciones ocurren de forma inconsciente
durante el sueño, pero también puede aparecer durante un proceso de
autoestimulación erótica o masturbación del adolescente, explican los
especialistas.
En el hombre esto se vive como algo más íntimo, entre los amigos.
Entonces, cuando aparecen las primeras poluciones nocturnas tienden a
esconderlo, porque todavía son niños. Recién están comenzando la
adolescencia y no entienden mucho este fenómeno.
La edad de
comienzo es muy diversa en los muchachos

f:Inta
La
poca o mala información inicial trae aparejados otros problemas. Las
primeras prácticas se conversan entre los amigos, sobre todo lo
referente a la masturbación. Y esto a los padres les genera mucho temor
de que comiencen las conductas sexuales.
Por eso, señala el psicólogo, es importante la actitud que los padres
tengan frente a lo que el hijo está viviendo. Se ha visto que una
actitud castigadora es negativa, porque se asocia la cosa sexual a
algo malo. Lo adecuado es que los padres informen al niño sobre lo que
les está pasando; decirles que es normal que algunas noches se moje, que
es posible que comience a sentirse atraído por las niñas y que quizás se
masturbe, pero que estas conductas no son públicas sino íntimas, como la
sexualidad. Esto genera una cierta protección ante cualquier situación,
comenta.
Niños juegan
con juguetes y ya en el curso hay otros que miran a las niñas con otros"
ojos"
Los
padres también deben saber que son los niños quienes más pueden sufrir
si su desarrollo físico se atrasa, porque son generalmente objeto de
burla de sus compañeros, y sienten que no cumplen con el estándar
masculino. A esta edad los jóvenes están centrados en sus cambios y
viven en permanente duda con respecto a lo que es normal o anormal.
En los niños el crecimiento puberal tardío se puede asociar a
sentimientos de inseguridad y de baja autoestima, explica la
pediatría.
Muchos coinciden con esa apreciación. Este período de desarrollo toca
en el hombre un punto muy sensible. No en relación a su definición
sexual, sino a la personalidad del niño, su autoimagen, su capacidad
académica y de resolución de conflictos. En eso los padres tienen que
poner mucho ojo.
Por eso, los expertos aconsejan que un niño mayor de 14 años que aún
mantiene un cuerpo infantil y no ha tenido las primeras poluciones
nocturnas acuda al especialista porque esto podría indicar algún
problema de desarrollo físico que finalmente desembocará también en uno
de tipo emocional.
Mitos tontos y peludos
Siempre privilegiados, los hombres no sienten dolor con sus primeras
poluciones nocturnas. Tampoco hay mitos asociados al hecho, aunque sí
con respecto de la masturbación, como que el hechor se vuelve
vicioso, puede quedarse tonto, ciego o que salen pelos en las manos.
Ninguno es verdad. Lo único cierto es que las encuestas muestran que más
del 90% de los preadolescentes practica en algún momento la
autoestimulación erótica en condiciones de intimidad.
Pero como no genera dolor, no es fácil descubrir si algo está mal. En
general no nos damos cuenta de un retraso puberal por la ausencia de
eyaculación o espermarquia, sino porque hay un proceso de maduración
retrasado, es decir, que hacia los 14 años no haya crecimiento
testicular. Por eso se pregunta a los niños cuándo comenzó a crecer el
vello, el escroto o el pene, porque la verdad es que pocos se fijan si
les crecieron los testículos.
Para saber cómo va el desarrollo, es necesario que los
preadolescentes visiten al doctor al menos una vez al año.
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