CLASIFICACIÓN PATOGÉNICA
En esta clasificación las anemias se dividen en dos grandes
grupos: regenerativas y arregenerativas, en base a la
respuesta reticulocitaria. El recuento de reticulocitos refleja el estado de actividad de la médula ósea y proporciona una guía inicial útil para el estudio y clasificación de
las anemias. Los valores normales de los reticulocitos
en sangre periférica varían entre 0.5 a 1.5%.
En las anemias regenerativas se presenta una respuesta
reticulocitaria elevada lo cual indica incremento de la rege
neración medular como sucede en las anemias hemolíticas y
en las anemias agudas por hemorragias.
Las anemias arregenerativas son aquellas que cursan con
respuesta reticulocitaria baja y traducen la existencia de
una médula ósea inactiva.4
En este grupo se encuentran la
gran mayoría de las anemias crónicas. Asimismo, los mecanismos patogénicos en este grupo de entidades son muy
variados e incluyen principalmente cuatro categorías:
a) alteración en la síntesis de hemoglobina; b) alteración
de la eritropoyesis; c) anemias secundarias a diversas
enfermedades sistémicas; d) estímulo eritropoyético ajustado a un nivel más bajo.
Alteración en la síntesis de hemoglobina.
La alteración más frecuente en este grupo es
la anemia por deficiencia de hierro. Con menos frecuencia
se presentan las alteraciones en la síntesis de la hemoglobina de carácter metabólico como en la anemia crónica
arregenerativa que responde a la piridoxina y las que corresponden a una información genética inadecuada como sucede en la atransferrinemia.
Alteración de la eritropoyesis. La
eritropoyesis depende del estímulo adecuado de la médula
ósea, de la integridad anatómica y funcional de ésta y de
la presencia de las substancias químicas que intervienen
en la composición de los eritrocitos. Tomando en cuenta estas consideraciones pueden incluirse en este grupo
las anemias crónicas arregenerativas por deficiencia de nutrientes como la deficiencia de folatos
observada en el niño con desnutrición de tercer grado. También
en
este grupo se encuentran las anemias secundarias a la infiltración de la médula ósea por células leucémicas (ocurre
en las leucemias agudas y crónicas), las anemias
aplásticas hereditarias y adquiridas, las aplasias selectivas de la serie roja hereditarias y adquiridas y las
enfermedades por atesoramiento (enfermedad de Gaucher,
Tay-Sacks, Nieman Pick y otras).
Anemias secundarias a diversas enfermedades sistémicas.
En estos casos pueden intervenir diferentes mecanismos patogénicos entre
los que se incluyen los siguientes: a) enfermedades
infecciosas crónicas: tuberculosis, brucelosis, micosis
crónica, etc.; b) anemias secundarias a enfermedades de
la colágena: lupus eritematoso sistémico, artritis
reumatoide juvenil, dermatomiositis y enfermedad mixta del tejido conectivo;
c) anemia de la insuficiencia renal crónica, y d) anemia
observada en los tumores sólidos y otras neoplasias no
hematológicas.
Estímulo eritropoyético ajustado a un nivel más bajo.
En este último grupo se incluyen las anemias crónicas
arregenerativas secundarias a una alteración en el estímulo
eritropoyético en que el nivel de hemoglobina se ajusta a un
nivel metabólico más bajo como se observa en el hipotiroidismo,
en la desnutrición grave y en la hipofunción de la hipófisis
anterior.
CLASIFICACIÓN MORFOLÓGICA
La clasificación morfológica se basa en los índices eritrocitarios
entre los que se incluyen el volumen corpuscular medio
(VCM), la hemoglobina corpuscular media (HCM) y la concen
tración de hemoglobina corpuscular media (CHbCM).4
Se reconocen tres variedades: a) anemia microcítica
hipocrómica; b) anemia macrocítica normocrómica, y
c) anemia normocítica normocrómica.
Anemia microcítica hipocrómica.
En este grupo se encuentran la anemia por deficiencia de hierro, las talasemias y las que acompañan a las infecciones crónicas.
En estas anemias el VCM se encuentra por debajo de 80
fentolitros (fl), la HCM es menor de 28 picogramos (pg) y
la CHbCM es inferior a 32 g/dl.
Anemia macrocítica normocrómica.
Incluye a la anemia megaloblástica ya sea secundaria a deficiencia de
ácido fólico o vitamina B12. Cursan con VCM superior a 100
fl; la HCM y la CHbCM permanecen en valores normales.
Anemia normocítica normocrómica.
Una causa característica es la anemia secundaria a hemorragia aguda.
En estos casos, los tres índices eritrocitarios mencionados se encuentran dentro de los valores normales.
En esta obra revisaremos con mayor detalle las anemias
agudas y crónicas más frecuentes en pediatría y también
aquellas que a pesar de ser
menos frecuentes revisten importancia por su gravedad. En
estas circunstancias, la identificación temprana de los
signos clínicos y alteraciones de laboratorio característicos de cada uno de los tipos de anemia aquí descritos
permitirán al médico pediatra establecer tempranamente el
diagnóstico y en su caso el tratamiento adecuado.