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Colesterol y Obesidad
Revisión: 07/2005 |
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Hace algunos años, especialistas de la
Universidad Nacional de Río Cuarto demostraron que una proporción importante de
chicos y jóvenes de esa ciudad cordobesa tenían elevado colesterol.
"Los trabajos de Miguel Granero y Alberto Lubetkin, de Río Cuarto, indicaron que un 15% de los chicos aparentemente sanos tenía colesterol levemente aumentado y un 6% superaba los 200 mg/dl, una cifra considerada patológica. Hoy sabemos que en niños obesos el porcentaje de hipercolesterolemia infantil puede llegar al 25 o al 30% y al 35% cuando tienen intolerancia a la glucosa (prediabetes)", explica el doctor Pedro Lipszyc, integrante del Consejo Argentino para la Prevención de la Aterosclerosis. El estudio de Granero y Lubetkin, de la Universidad Nacional de Río Cuarto, fue realizado sobre una población de casi 7000 niños y jóvenes de 5 a 25 años de esa provincia. "Si un chico ingiere comida chatarra una vez por día, incorpora más del 40% de la ingesta calórica que en realidad necesita; si come chatarra dos veces, duplica las calorías que le hacen falta, además de superar largamente el porcentaje diario de grasas recomendadas", añade Lipszyc, jefe del Departamento de Medicina Interna del hospital Diego Thompson. Según el especialista, pese a todos los esfuerzos de concientización para los médicos y el público, en nuestro país no se consigue torcer la curva de la hipercolesterolemia, que alcanza a entre el 35 y el 40% de la población adulta.
"Menos del 5% de los casos corresponde a la forma familiar de dislipidemia o hipercolesterolemia familiar -dice el doctor Lipszyc-. Otro 5% del exceso de colesterol es por causas secundarias: hipotiroidismo, síndrome nefrótico, problemas hepáticos. El resto, es decir, el 90% de los casos, es consecuencia de la mala alimentación, que hace que el hígado se defienda de algún modo y permita el aumento del colesterol sanguíneo." "Hay casos que deben ser observados con atención: aquellos niños cuyos padres hayan sufrido eventos cardiovasculares antes de los 50 años, que tengan hipercolesterolemia familiar, sean obesos o hijos de obesos", afirma la doctora Luisa Bay, médica pediatra, del servicio de Nutrición del hospital Juan P. Garrahan. Según Lipszyc, el Programa Nacional de Control de Colesterol de los EE.UU. da un peso categórico a la historia familiar. "Por eso recomienda pesquisar el alto colesterol en los chicos de una mujer que haya tenido un evento cardiovascular (infarto, muerte súbita) antes de los 65 años o de un hombre que lo haya sufrido antes de los 55. Antes se indicaba la pesquisa cuando las edades habían sido 55 y 45 en mujer y varón, respectivamente." La doctora Bay agrega que la hipercolesterolemia infantil no es nueva, ya que las placas de ateroma (acumulación de grasa en las arterias) comienzan a formarse muy precozmente. "Lo que explica que el problema aumente -afirma- es que existe una íntima relación entre la obesidad y el aumento del colesterol, ambos vinculados con un mayor consumo de grasas saturadas e hidrogenadas, abundantes en gran cantidad de alimentos, aun en aquellos que parecen no contenerlas. "La obesidad genera alteraciones del metabolismo de los lípidos e impacta negativamente sobre el equilibrio glucosa-insulina (puerta de entrada de la diabetes), a consecuencia de la acumulación de grasa corporal", indica Bay, y agrega que la mayoría de los casos de hipercolesterolemia infantil se soluciona regulando la dieta y con actividad física. . "El límite para chicos es de 180 mg/dl -explica Bay-. Solo en casos en que no mejoran con estas indicaciones se da medicación, pero no son muchos." "En estos casos se usan resinas de intercambio -agrega Lipszyc-, que actúan a nivel del intestino, inhibiendo la absorción del colesterol. Lo importante es llegar antes de que se produzca el problema: hay que detectar chicos en riesgo porque buscamos que ese chico no sea un adulto con coronariopatía. El objetivo es retardar el comienzo del proceso aterosclerótico. Y para eso hace falta cambiar hábitos de vida, desde chicos." Por Gabriela Navarra
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