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Frecuencia: 2 a 4% de la población en general.
Agente etiológico: Crytosporídium parvum.
Ciclo de vida: los ooquistes maduros ingeridos, en el
intestino delgado liberan esporozoítos que invaden el borde en
cepillo, pasan a trofozoítos, luego a merogonias o esquizontes de
primera y segunda generación, evolucionan a formas sexuadas,
generan zigotes que cambian a ooquistes y se excretan en las
heces.
Clínica: esta entidad ha adquirido notoria importancia en los
últimos años por acompañar y agravar los estados de
inmunodeficiencia humana, especialmente los enfermos de SIDA,
leucemias y linfomas.
Normalmente la infección es o asintomática o se presenta con un
cuadro diarreico inespecífico, generalmente autolimitado y sólo en
algunos casos se prolonga más allá de dos semanas.
Lamentablemente en niños con inmunidad deprimida, fuera de que el
cuadro digestivo se intensifica y cronifica, la infección se puede
diseminar, causar neumonitis intersticial y muy rara vez
colecistitis.
Diagnóstico: hallazgos de ooquistes en las heces.
Tratamiento: es sintomático, pues no hay una droga ideal.
En niños inmunodeprimidos se han usado con éxito variable la
espiramicina y la azitromicina.
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