Enfermedad de origen bacteriano, aguda, inmunoprevenible,
en la cual se presenta una infección local y una toxemia
generalizada. Es producida por el Corynebacterium
diphtheriae, microorganismo que se localiza principalmente
en las membranas mucosas del tracto respiratorio y
ocasionalmente en piel, genitales, canal auditivo externo
y esófago.
El agente causal no es invasor pero produce una exotoxina
responsable de los cambios anatomopatológicos y de las
complicaciones relacionadas con la enfermedad.
Historia
Hipócrates, quien vivió entre los años 469 y 399 A. de C.,
aportó los primeros datos sobre la existencia de la
difteria, luego otros se ocuparon de la entidad, entre
ellos Areteo de Capadocia en el siglo II A. de C. Fierre
Brettoneau habla del origen bacteriano y de su transmisión
persona a persona en 1821. El germen fue identificado por
Klebs en 1883 y Lóeffler un año después logra cultivar el
microorganismo en un medio artificial.
La elaboración de una toxina fue demostrada por Roux y
Yersin en 1888. Luego viene la producción de antitoxina,
la prueba de Schick y en 1923, Ramón descubre el toxoide
al agregarle formaldehído a la toxina. Glonny en 1931
mejoró el poder inmunogénico del toxoide al precipitarlo
con alumbre. Otro hecho importante en la historia de la
difteria fue el descubrimiento hecho por Freeman en 1951,
según el cual solamente las cepas de bacilos diftéricos
infectados por un bacteriófago
determinado eran capaces de producir toxina.
Su nombre proviene del griego y hace referencia a diphtera
que quiere decir cuero por el aspecto de la membrana que
se forma en la garganta del enfermo y aparece escrito en
1856 y así queda consagrado el nombre sugerido por
Brettoneau en la descripción que hizo de la difteria como
entidad clínica en 1826.
Etiología
El Corynebacterium diphtheriae o bacilo de Klebs Lóeffler
es un germen Gram positivo pleomórfico de forma alargada,
de 2 a 4 mieras por 0.5 a 1 miera de ancho; los extremos
son más anchos, lo que le da forma de maza y el nombre de
origen griego de coryne (mazo) sin que ello corresponda a
un factor morfológico sino más bien a un aporte
nutricional deficiente que le proporciona el medio de
cultivo; no tiene cápsula, esporas ni flagelos y en los
frotis teñidos se distribuye en ángulos agudos como en
letras chinas o en forma de L, V o Y, a diferencia de
otras corynebacterias.
El cultivo permite obtener más fácilmente el
microorganismo cuando se adicionan inhibidores selectivos
de otros microorganismos, papel que cumple bien el
telurito de potasio. Con este medio se obtienen diferentes
formas de colonias que se conocen como gravis, mitis e
intermedias. Las primeras son grises, extensas y rugosas,
las mitis son más oscuras, lisas y menos extensas y las
últimas son más pequeñas, rugosas o lisas y con el centro
negro.