Es
una infección aguda de la piel que compromete básicamente los
linfáticos, es moderadamente transmisible y aparece súbitamente
con fiebre alta, afectando principalmente la cara, el tronco o las
extremidades. Comienza por una
pequeña pápula pruriginosa y dolorosa, la cual se extiende
periféricamente en forma oval y en ocasiones con proyecciones. La
piel se encuentra con rubor o calor de consistencia cauchosa, dura
y sobrelevantada en los bordes. A medida que progresa la lesión,
la parte central regresa. A veces se pueden encontrar vesículas
con costras. Puede coexistir la faringitis estreptocóccica y es
frecuente el aislamiento del estreptococo en hemocultivos. Antes
de la antibioterapia la erisipela era una infección grave
frecuentemente mortal.