Enfermedad viral aguda, transmisible, potencialmente letal y
causante de secuelas neurológicas graves. Se conoce desde la
antigüedad, pues sus rastros se encuentran en inscripciones y en
momias egipcias que datan de 1.500 a 3.700 años A.C. Existe
documentación de una epidemia de parálisis incapacitante,
registrada en el año 780 de nuestra era, pero la primera
descripción escrita de la poliomielitis la hizo Heine en 1840.
Landstainer y Popper demostraron en 1909 el carácter infeccioso de
la enfermedad, al lograr transmitirla por vía intracerebral a
simios, a partir de extractos de la médula espinal de un paciente
muerto por enfermedad paralítica aguda. Por su parte, Morgan
demostró entre 19481949 la existencia de los tres serotipos de
poliovirus conocidos actualmente, mientras que Enders, Weller y
Robbins lograron en 1949 el cultivo viral en tejidos embrionarios
humanos, lo cual se tradujo casi inmediatamente en la obtención de
las vacunas inactivadas y atenuadas disponibles hoy en día y con
las cuales se busca, mediante un esfuerzo mundial, la erradicación
de este problema milenario, antes del año 2000.
Agente infeccioso
Es
causada por cualquiera de los tres serotipos de poliovirus, agente
perteneciente a la familia Picornaviridae y dentro de ésta al
género enterovirus.
El
género enterovirus comprende, además del poliovirus, los virus
Coxsackie A (23 serotipos) y B (6 serotipos), los Echovirus (31
serotipos) y
cuatro virus más, clasificados aparte de los grupos reconocidos y
designados con números arábigos (6871). Algunos Echovirus, como
los serotipos 3, 4,6 y 11, el enterovirus 71 y ciertos
Coxsackievirus, como los serotipos A7 y B 25, pueden producir
enfermedad paralítica parecida a la poliomielitis, pero en general
carente de secuelas neurológicas.
La
familia Picornaviridae comprende agentes desprovistos de
envoltura, con simetría icosaédrica en su cápside y con un
diámetro aproximado de 30 nm. Estos virus contienen un genoma con
base en ácido desoxirribonucleico (ARN), de una sola cadena y
polaridad positiva, es decir, infeccioso "per se". La estructura
genética viral, una de las más sencillas que se conocen, está
conformada por unos 7.400 nucleótidos.
Debido a la carencia de envoltura lipoproteica, los picornavirus
son relativamente resistentes a los agentes fisicoquímicos. Por
ejemplo, resisten el pH ácido, entre 3 y 5, durante 1 a 3 horas,
lo mismo que toleran muchos desinfectantes utilizados en el
laboratorio, como el hipoclorito de sodio y el alcohol al 70%;
además resisten el éter, el desoxicolato y otros solventes
lipidíeos. Pueden ser inactivados por los siguientes factores:
Físicos: desecación; calor extremo (50°C durante una hora, a menos
que sean estabilizados con sales de magnesio); luz ultravioleta
(especialmente en presencia de colorantes vitales).
Químicos: formaldehído al 0.3%; ácido clorhídrico 0.1 normal;
cloro residual entre 0.3 y 0.5 ppm;