Es
una enfermedad respiratoria aguda, de origen bacteriano,
transmisible e inmunoprevenible en cuya patogenia hay
efectos de toxina provenientes del agente causal. La tos
es el signo clínico que la caracteriza y aunque su
intensidad puede variar, no falta en el paciente con
tosferina.
A partir de una epidemia en la ciudad de París aparece
en 1578 el primer informe escrito de la enfermedad hecho
por Ballonius. Pero fue sólo en 1682 cuando Thomas
Willis reconoce su comportamiento epidémico. A comienzos
del presente siglo a partir de las secreciones del hijo
enfermo de Bordet, éste y Gengou lograron cultivar el
agente causal.
Epidemiología
Es una de las enfermedades más contagiosas. La tasa de
ataque de una población susceptible en caso de
exposición es cercana al 100%. Su distribución es
mundial, todas las razas pueden ser atacadas.
Las diferentes estadísticas han mostrado mayor
incidencia y mortalidad en mujeres. Actualmente el
comportamiento de la tosferina está relacionado con el
nivel de vacunación contra Bordetella pertussis. Antes
del uso regular de la vacuna, la mayoría de los casos se
presentaban en menores de 7 años y en forma de
epidemias. Esta situación aún ocurre en aquellos sitios
en donde la vacunación no se ha generalizado. En cambio,
con el uso de la vacuna, se encuentran más afectados los
menores de un año de edad y los adultos, aunque en éstos
no se identifica, pues
suele ser muy benigna en ellos. En esta última
circunstancia se presenta endémicamente con brotes
epidémicos. En Estados Unidos se han reportado en los
últimos años brotes hospitalarios de tosferina. También
allí se ha demostrado la importancia de la Bordetella
pertussis como causa de tos persistente en adolescentes
y adultos quienes se han convertido en fuente de
transmisión para otros miembros de la familia,
especialmente los niños mal inmunizados. La enfermedad
se transmite por vía aérea a partir de personas
enfermas.
Etiología
La tosferina es causada por Bordetella pertussis. Muchas
de las características de este germen se correlacionan
con los hallazgos clínicos. Son bacilos Gram negativos
encapsulados, pleomórficos, no móviles, de muy
especiales exigencias para su cultivo y tienen en los
humanos los únicos huéspedes naturales para su
circulación.
En los cultivos aparecen colonias lisas, denominadas de
fase I que con pasos sucesivos en medios de cultivo se
van transformando a las fases intermedias II y III,
hasta terminar con las colonias de la fase IV en que ya
han perdido la virulencia y se han modificado
antigénicamente. Ello explica el porqué solamente los
gérmenes de fase I son los que producen la enfermedad y
sirven para la elaboración de las vacunas.