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1. Introducción
Al igual que otras emergencias médicas, una
intoxicación aguda precisa con frecuencia de un tratamiento urgente. En
Toxicología la precocidad con que se aplica este tratamiento es
directamente proporcional a su eficacia. Ello conlleva que cada nivel
asistencial no debe diferir un tratamiento esperando que se haga cuando
el intoxicado se traslade a un nivel asistencial superior.
Así pues, ante una intoxicación aguda
cualquier nivel asistencial debería cumplir con el cometido terapéutico
que le corresponde, lo que comporta estar previamente preparados
(protocolos, conocimientos técnicos, botiquines toxicológicos a
punto...)
A pesar de que una importante proporción
de intoxicaciones son asistidas directamente en un hospital, cualquier
médico ante una intoxicación aguda en el ámbito extrahospitalario debe
conocer, para aplicarlas, las líneas básicas diagnósticas y terapéuticas
de la toxicología.
2.1. Anamnesis
Es la base del diagnóstico toxicológico.
Se interrogará al paciente y/o a sus
acompañantes.
Se deberá intentar averiguar lo siguiente
por orden de importancia:
- Tóxico causal.
- Cantidad.
- Hora de la exposición tóxica.
- Vía de entrada, vómitos, medidas
terapéuticas previas, medicación habitual, antecedentes psiquiátricos,
tentativas de suicidio anteriores.
- Investigación del entorno: restos de
tóxico, blisters vacíos, jeringuillas, notas de despedida,
estufa encendida, ambiente tóxico (laboral, doméstico, olores, etc.).
2.2. Sintomatología
clínica
A pesar de que la anamnesis es muy
probable que sea suficiente para establecer una presunción diagnóstica,
debe hacerse siempre una exploración física que, aparte
de ayudar al diagnóstico, nos orientará sobre la severidad de la
intoxicación.
Al iniciar la exploración física de un
paciente intoxicado agudo podemos hallarnos ante cuatro
presentaciones clínicas posibles, según cuál sea el signo
clínico inicial predominante (signo guía). Estas cuatro presentaciones o
cuadros clínicos son:
- Intoxicado con disminución del
nivel de conciencia: puede cursar desde un estado de somnolencia a
una obnubilación o coma.
- Intoxicado con alteraciones de la
conducta: agitación, delirio, ansiedad, alucinaciones.
- Intoxicado que presenta
convulsiones generalizadas.
- Intoxicado consciente.
Por supuesto esta clasificación obedece a
fines didácticos, ya que un mismo paciente puede presentar signos
comunes a más de una de las cuatro presentaciones clínicas anteriormente
citadas.
El alcohólico agudo, por ejemplo, puede
estar agitado y progresivamente entrar en coma. Otro ejemplo: el
paciente que ha convulsionado presentará posteriormente un coma
post-crítico.
Queda claro, pues, que esta clasificación
está basada en el signo clínico principal, el más llamativo, con el que
se encontrará el médico en su exploración.
2.2.1. Intoxicado con
disminución del nivel de conciencia
Ante un paciente obnubilado o en coma,
con sospecha de etiología tóxica exógena, podemos hallarnos frente a dos
situaciones: la anamnesis nos ha indicado el tóxico probable o la
anamnesis no ha sido en absoluto orientativa, tratándose, en este caso,
de un coma probablemente tóxico, pero sin agente causal conocido.
En cualquiera de estas dos situaciones
nuestro proceder exploratorio será el mismo, cubriendo las siguientes
etapas:
- Comprobar la ausencia de focalidad
neurológica, ya que es la característica principal y prácticamente
excluyente del coma tóxico exógeno
- Hacer el diagnóstico diferencial
con otros comas sin focalidad.
En este diagnóstico diferencial hay que destacar dos tipos de coma:
El coma neurológico (hemorragia subaracnoidea, sindrome meníngeo) y el
coma metabólico (hipoglicémico, cetoacidótico e hiperosmolar).
- De forma simultánea a la etapa (a) y
etapa (b), se establecerá el grado- severidad del coma a través
de la escala de Glasgow o similar. Una forma sencilla de clasificar el
grado de coma es la siguiente: Grado 1, respuesta a estímulos
verbales; Grado 2, respuesta sólo a estímulos dolorosos; Grado 3,
ausencia de respuesta a cualquier estímulo.Aparte del grado de coma,
se evaluarán, también, otros signos de gravedad del intoxicado:
función respiratoria (frecuencia, ventilación, cianosis) y estado
hemodinámico (tensión arterial, perfusión tisular).
- Debe valorarse el intervalo
transcurrido desde la ingesta tóxica para prever que la obnubilación o
el coma actual pueda acentuarse si el tóxico no se ha absorbido aún
completamente (intervalo inferior a 4-6 horas).
- Exploración de los signos clínicos
acompañantes.
Hasta aquí, el razonamiento clínico propuesto nos ha permitido llegar
al diagnóstico de coma tóxico exógeno, e incluso conocer el tipo de
tóxico causal. La
Tabla 1 resume los signos tanto neurológicos como
extraneurológicos que ofrecerán una información clínica adicional para
conocer qué tóxico es el implicado.
2.2.2. Intoxicado con
alteraciones de la conducta
La alteración de la conducta clínicamente
se presenta en forma de agitación psico-motriz (en diversos grados),
cursando, a veces, con delirio, alucinaciones, ansiedad...
Hay cuatro grupos básicos de
sustancias que pueden provocar este cuadro:
- Simpaticomiméticos:
cocaína, anfetaminas (éxtasis y similares), L.S.D., mescalina,
cafeína.
Se acompaña del resto de sintomatología simpaticomimética:
taquicardia, hipertensión arterial, midriasis, temblor y, a veces,
convulsiones.
- Anticolinérgicos:
atropina, escopolamina y derivados. Infusiones de algunas plantas
(Datura stramonium).
Fármacos (antidepresivos cíclicos, algunas fenotiazinas,
antihistamínicos, y algunos antiparkinsonianos) cuya sobredosis cursa
con signos anticolinérgicos acompañantes: midriasis, taquicardia,
sequedad mucosas, hipoperistaltismo, etc.No obstante, en general, las
intoxicaciones por estos fármacos no debutan con trastornos de
conducta, sino con un cuadro de coma. La “agitación anticolinérgica”
cursa con inquietud, temblor, mioclonias, verborrea disártrica, y a
veces, alucinaciones y delirio. Este cuadro es más frecuente en un
momento evolutivo posterior, cuando el intoxicado se está ya
recuperando.
- Solventes: colas,
tricloroetano, etc. En función de la dosis, el debut clínico puede ser
un estado de coma en vez del trastorno de conducta. Signos
acompañantes: temblor, náuseas, vómitos, arritmias.
- Etanol: también según
la dosis, la presentación clínica puede ser en forma de agitación o en
forma de obnubilación o coma. Signos acompañantes: ataxia, vómitos,
rubefacción facial, inyección conjuntival, fetor.
2.2.3. Intoxicado con cuadro
de convulsiones generalizadas
En general, la convulsión generalizada es
un síntoma acompañante de un conjunto sindrómico, siendo inusual que la
convulsión sea el signo inicial.
Sólo la intoxicación por isoniacida,
estricnina o ácido mefenámico, todas poco frecuentes, inducen un estado
convulsivo como primera y prácticamente única manifestación clínica.
2.2.4. Intoxicado consciente
El intoxicado consciente facilitará a
través de su relato, el diagnóstico y la identificación del tóxico.
Menos fiable será la dosis afirmada por el propio paciente.
Es preciso, no obstante, valorar la gravedad de la intoxicación
analizando las principales manifestaciones. Caben tres tipos de
presentaciones clínicas:
a) Intoxicado consciente con
sintomatología predominante cardiovascular
a.1) Hipotensión y/o bradicardia, inducida por sobredosis de digoxina,
betabloqueantes o calcioantagonistas.
a.2) Hipertensión y/o taquicardia, provocada por intoxicación
simpaticomimética (ya citada) o IMAO.
a.3) Arritmias de diversa índole, por digoxina, quinidina,
antiarrítmicos, cloroquina, simpaticomiméticos.
b) Intoxicado consciente con
sintomatología predominante broncopulmonar
La hipoventilación alveolar es el síntoma pulmonar más
frecuente en toxicología. Es común en la intoxicación por fármacos
psicotropos u otras sustancias depresoras del S.N.C. No se hará mención
aquí, ya que el signo-guía de las intoxicaciones que cursan con
hipoventilación es el coma (ya descrito previamente).
Las manifestaciones propias del aparato respiratorio que constituyen la
clínica principal con las que debuta la intoxicación son:
b.1) Tos seca, broncoespasmo, disnea, edema pulmonar
(excepcional) post-inhalación de gases irritantes (el más frecuente a
nivel doméstico, el cloro producido al mezclar lejía con amoníaco o con
una solución de clorhídrico).
b.2) Cianosis, por metahemoglobinizantes (anilinas, nitritos,
fenoles, cloratos, etc.) Se trata de una cianosis “resistente” a la
oxigenoterapia. En casos graves, la forma de presentación clínica no es
la cianosis sino el coma.
b.3) Hiperventilación. Poco frecuente como signo-guía único.
Puede constituir el debut clínico de intoxicación por salicílicos y
dinitrofenol. Generalmente es un signo “acompañante” en la intoxicación
por estimulación del SNC (simpaticomiméticos), intoxicación por el
herbicida 2,4-D, o síntoma de la acidosis metabólica provocada por la
intoxicación por metanol o etilenglicol.
c) Intoxicado consciente
con sintomatología digestiva
Los síntomas digestivos que pueden constituir la primera y principal
manifestación de una intoxicación, son tres:
c.1) Náuseas-vómitos y/o diarrea. En general inespecíficos,
comunes a muy diversas intoxicaciones. Constituyen el síntoma-guía
principal en la intoxicación por colchicina y en la mayoría de
intoxicaciones por setas.
c.2) Hematemesis. Es un síntoma poco habitual en Toxicología.
Puede ser consecuencia de vómitos inespecíficos repetidos (Mallory Weiss),
o bien el debut de una sobredosis de salicílicos o aparecer tras una
ingesta cáustica.
c.3) Dolor y/o ulceración en mucosa buco-digestiva,
característico de la causticación digestiva. La manifestación será en
forma de dolor bucal, odinofagia, con o sin sialorrea, dolor
retroesternal y/o epigástrico con signos de peritonismo en caso de
perforación
2.3. Exploraciones
complementarias
Habitualmente ni la analítica general ni
la radiología están al alcance del facultativo extra-hospitalario en
urgencias y en el caso de poder solicitar estas exploraciones, son poco
útiles como elementos de diagnóstico. El análisis toxicológico es
también exclusivo del ámbito hospitalario.
No obstante, al lado del intoxicado,
algunas técnicas muy simples pueden servir de apoyo. Son las siguientes:
- Sangre venosa muy oscura,
achocolatada, característica de la metahemoglobinemia.
- Dextrostix para comprobar una
hipoglucemia.
- Tiras reactivas para orina con
positividad para hemoglobina. Puede ser indicativa de mioglobinuria.
- Alcohómetro de aire espirado
que evalúa concentración sérica de alcohol.
- Cambios colorimétricos al pasar aire
espirado a través de tubos Drägger. Muy fiables para carbo y
sulfohemoglobinemia.
- Inmunoanálisis rápido (con placas
ONTRAK o similares).
Aparte de las consideraciones clínicas
que nos acercan al dignóstico toxicológico (anamnesis, exploración
física y algunas exploraciones complementarias) es finalmente importante
resaltar dos puntos:
* Hay intoxicaciones potencialmente muy graves que inicialmente pueden
cursar con sintomatología leve o ser asintomáticas.
Por orden de frecuencia, son las siguientes: intoxicaciones por
paracetamol, por Amanita phalloides, paraquat, superwarfarinas,
herbicida 2,4-D, mercurio, y arsénico.* Hay sustancias de gran
importancia en el tratamiento de las intoxicaciones, que además, son
muy útiles en el diagnóstico diferencial del coma tóxico sin agente
causal conocido (Tabla 2). Son las siguientes:
Tabla 2
SUSTANCIAS ÚTILES EN EL DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL DEL COMA TÓXICO
| FLUMAZENIL |
NALOXONA |
| GLUCOSA |
OXÍGENO |
Naloxona. La
recuperación del cuadro clínico provocado por una sobredosis de opiáceos
(coma, paro o pre-paro respiratorio) tras la administración de naloxona
a dosis adecuadas (0,8-1,6 mg/dosis adulto) establece el diagnóstico de
intoxicación opiácea. En cambio, la falta de respuesta lo descarta.
La única excepción a esta regla es que una anoxia prolongada haya
provocado lesiones cerebrales severas lógicamente no reversibles con
naloxona.
A considerar, también, que hay opiáceos resistentes a la Naloxona (propoxifeno,
metadona) que pueden precisar dosis mayores.
No debe administrarse, si hay una sospecha de que en el coma tóxico que
intentamos diagnosticar, pueden estar implicados, la cocaína y
simpaticomiméticos en general.
Flumazenilo. Al igual
que la naloxona, la administración (hasta cuatro bolos de 0,25 mg en
intervalos de un minuto, dosis adulto) revierte de manera específica el
coma causado por cualquier benzodiacepina, confirmando así el
diagnóstico. La ausencia de respuesta descarta a las benzodiacepinas
como responsable principal del coma.
Su aplicación no debe ser indiscriminada, debiéndose descartar
previamente la posibilidad de que entre los agentes implicados en el
coma haya sustancias convulsivantes (cocaína, simpaticomiméticos,
antidepresivos tricíclicos).
Glucosa. La
administración de 50-100 cc (dosis adulto) de glucosa hipertónica
(solución de 33 a 50%) confirmará, el coma por agentes hipoglucemiantes,
al revertirlo. No hay contraindicaciones en su uso. Tras la glucosa hay
que administrar tiamina (vitamina B1, 100 mg, dosis adulto/I.M.).
Oxígeno. La
oxigenoterapia tiene una menor capacidad de diferenciación diagnóstica
que las tres sustancias anteriores.
No obstante, su administración a la máxima concentración posible,
acelerará la recuperación del coma carboxihemoglobínico (aunque no de
forma inmediata).
También es útil para orientar el diagnóstico de una metahemoglobinemia
ya que la cianosis con la que cursa no se modifica con oxigenoterapia.
DIAGNÓSTICO TOXICOLÓGICO
CONCEPTOS CLAVE
- Una anamnesis correcta diagnostica el
90% de las intoxicaciones.
- La sintomatología clínica puede servir
para ratificar el diagnóstico, pero es sobre todo útil para valorar la
gravedad.
- Sólo ocasionalmente se precisan
exploraciones complementarias para establecer el diagnóstico.
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