|
Para buscar en este sitio

|
Se caracteriza por la presencia de una o
más ulceraciones ubicadas en aquellos segmentos del tubo digestivo, cuya
mucosa está expuesta al ácido clorhídrico y a la pepsina. Las úlceras
pueden ser primarias o secundarias; gástricas o duodenales. Las causas
más frecuentes se encuentran resumidas en la tabla.
TABLA
CAUSAS DE ULCERA PEPTICA EN NIÑOS
PRIMARIA
-Asociada a Helicobacter pylori
-Asociada a reflujo duodeno-gástrico?
-Idiopática
SECUNDARIA
- Estrés: Enfermedad sistémica grave,
Traumatismo encéfalo-craneano, Quemaduras extensas
- Exceso de ácido: Síndrome de Zollinger-Ellison
- Fármacos: Antiinflamatorios no esteroidales
- Corticoesteroides.
Ulcera duodenal primaria
Se estima que su incidencia es de
4-5/10.000. Es más frecuente en el sexo masculino (2-3/1). Su causa es
desconocida. En su patogenia hay numerosos factores involucrados, aunque
se desconoce con exactitud el rol que juega cada uno de ellos. Entre los
factores más relevantes, hay que destacar los siguientes: ácido
clorhídrico, pepsina, barrera mucosa gástrica, bicarbonato,
prostaglandinas, herencia, fármacos, infección y factores psicológicos.
Al parecer la úlcera se produciría por un desbalance entre los
mecanismos defensivos de la mucosa (barrera mucosa, bicarbonato,
prostaglandinas), y factores agresivos endógenos(ácido clorhídrico,
pepsina) y exógenos (fármacos, colonización de la mucosa por
Helicobacter pylori). En los últimos años, los estudios se han centrado
en el rol que desempeña el Helicobacter pylori, el que está presente en
la mucosa gástrica de casi todos los pacientes con úlcera duodenal. Su
erradicación disminuye las recidivas de la úlcera en forma ostensible;
probablemente jugaría un rol en la patogenia de la úlcera duodenal, ya
que altera la barrera mucosa, facilitando así la acción nociva del ácido
y de la pepsina.
CUADRO CLINICO.
En la mayoría de los casos, la enfermedad
se inicia en la edad escolar (la edad media de presentación es de 11 o
12 años); con menor frecuencia (en menos del 15% de los casos), se
inicia antes de los 6 años de edad.
Los síntomas más relevantes son:
1) Dolor abdominal: Está presente en el 90% de los casos. Se ubica por
lo general en el epigastrio y suele ser intenso; generalmente se alivia
parcialmente con las comidas y a menudo despierta al enfermo en la
noche. En el escolar mayor y en el adolescente puede adquirir las
características del dolor ulceroso típico: tipo urente, con ritmo
horario y periodicidad.
2) Vómitos: Habitualmente van precedidos por dolor abdominal. Son más
frecuentes en los menores de 6 años.
3) Hemorragia digestiva: Ocurre en 25-30% de los pacientes. Se
manifiesta por hematemesis y melena. Puede constituír el primer motivo
de consulta, aunque puede ser precedido por dolor abdominal de algunos
meses de evolución. La hemorragia es habitualmente intensa y provoca una
anemia aguda. La hemorragia oculta es poco frecuente.
4) Muy ocasionalmente la primera manifestación es una obstrucción
píloro-duodenal o una perforación. Esta última complicación es más
frecuente en los menores de 6 años.
DIAGNOSTICO:
1) Anamnesis: Los datos que deben orientar a este cuadro son: a) Dolor
abdominal con características de síndrome ulceroso, o bien la presencia
de dolor nocturno.
b) Hemorragia digestiva alta con hematemesis y melena.
c) Historia familiar de úlcera duodenal.
2) Examen físico: Durante la crisis ulcerosa, existe dolor moderado o
intenso, circunscrito a la palpación epigástrica.
3) Endoscopia: Es el examen de elección y el que permite el diagnóstico.
Permite la visión directa de la úlcera. En ocasiones pueden observarse
además cicatrices y deformaciones del duodeno provocadas por úlceras
previas. En aproximadamente el 50% de los casos, la úlcera duodenal se
acompaña de duodenitis. Es aconsejable tomar biopsias del antro
gástrico, para realizar la prueba de ureasa, y estudio histológico por
la alta asociación de úlcera duodenal con la presencia de Helicobacter
pylori en la mucosa antral. Es frecuente, por esto, que la úlcera
duodenal se asocie a gastritis antral.
4) Estudio radiológico: El estudio baritado de esófago, estómago y
duodeno no es útil en el estudio de la úlcera duodenal no complicada, ya
que puede dar tanto falsos positivos como falsos negativos, en un alto
porcentaje de los casos, lo que suele inducir a un diagnóstico errado.
En cambio, el examen radiológico sí es de utilidad en los casos en que
se sospecha una úlcera duodenal complicada (perforación o síndrome
pilórico).
5) Otros exámenes: Ante la sospecha de anemia, debe realizarse un
hemograma y un examen de hemorragias ocultas, con dieta previa, que
excluya carnes rojas, entre otros productos. En caso de úlceras
múltiples y refractarias al tratamiento, debe hacerse determinación de
gastrinemia, para descartar el síndrome de Zollinger-Ellison. La
determinación serológica de la infección por H. pylori puede contribuír
a definir el status del paciente y servir para reforzar la indicación de
endoscopia, cuando se sospecha úlcera péptica.
TRATAMIENTO:
A) Ulcera no complicada
a) Etapa aguda: Los objetivos del tratamiento son: calmar el dolor,
acelerar la cicatrización, evitar las complicaciones y disminuir las
recidivas.
1) Medidas generales
a) Reposo relativo, dejando al niño en la casa durante el período de
dolor y evitando temporalmente los ejercicios físicos (deportes y
gimnasia), hasta que se produzca la cicatrización de la úlcera.
b) Dieta: Suprimir los condimentos, irritantes, bebidas ácidas, te,
café, alcohol y jugos cítricos.
c) Proscribir los fármacos reconocidamente ulcerogénicos, como los
derivados del ácido acetilsalicílico, los antiinflamatorios no
esteroidales y los corticoesteroides.
2) Medicamentos antisecretores.
a) Antagonistas de los receptores H2 de la célula parietal; actualmente
el más utilizado es la ranitidina, en dosis de 6 mg/Kg/día, cada 12
horas (hasta 150 mg c/12 horas) por 8 semanas. En los niños que recaen,
se debe repetir el tratamiento, dejando una dosis nocturna de ranitidina
(3 mg/Kg cada 24 horas) por 6 meses. La cimetidina, ha tendido a dejarse
de usar en niños, ya que puede producir efectos colaterales como
ginecomastia, alteraciones del sistema nervioso central, e ictericia
colestásica). No se han descrito efectos colaterales en niños con el uso
de ranitidina, aún por períodos prolongados. Con respecto a famotidina,
aún no hay suficiente experiencia en niños con su uso, pero parece
compartir el perfil de la ranitidina.
b) Antagonistas de la Na+ K+ ATPasa de la célula parietal. El más
utilizado es el omeprazol. Dado su costo relativamente alto , su uso
debe restringirse a aquellos casos de úlcera refractaria.
c) Protectores de la mucosa gastroduodenal: El más utilizado es el
sucralfato (octosulfato de sacarosa e hidróxido de Aluminio). Este
compuesto forma un gel, que se une a las proteínas en el sitio de la
úlcera y actúa neutralizando los iones hidrógeno y absorbiendo pepsina;
además estimula la secreción de mucus. Se necesita aún más estudios para
probar su eficacia en el tratamiento de la úlcera péptica en niños. En
este momento no es un fármaco que se preconice para los esquemas de
tratamiento de la úlcera péptica.
3) Erradicación del Helicobacter pylori.
Las evidencias obtenidas de estudios realizados en adultos y niños con
úlcera duodenal, aconsejan erradicar el Helicobacter pylori en pacientes
en los cuales se comprueba una infección por esta bacteria, ya que, con
esta estrategia, el porcentaje de recidiva al año de seguimiento
disminuye significativamente. Se han utilizado numerosos antibióticos en
distintas combinaciones, incluyendo: metronidazol, amoxicilina,
tetraciclina, claritromicina y compuestos de bismuto, asociados a
antagonistas de los receptores H2 e inhibidores de la bomba de protones.
La mayoría de estos esquemas son triasociados y se dan por períodos
variables, entre 2 y 3 semanas. Uno de los esquemas que se utiliza en
niños, con buena respuesta terapéutica (porcentaje de erradicación de
80-90%) es el uso combinado de metronidazol, amoxicilina, y omeprazol,
durante dos o tres semanas. En casos de alergia a la penicilina, puede
reemplazarse la amoxicilina por claritromicina.
B) ULCERA COMPLICADA.
1) Perforación aguda: El tratamiento es siempre quirúrgico.
2) Obstrucción píloro-duodenal: Constituye una indicación de cirugía,
cuando no desaparece la obstrucción después de un tratamiento médico
estricto, que incluye ayuno, hidratación parenteral, vaciamiento y
aspiración gástrica, además de los bloqueadores H2 por vía endovenosa.
3) Hemorragia digestiva: Se efectúa el mismo tratamiento descrito en el
capítulo de hemorragia digestiva alta. Cuando el sangramiento es masivo
y persistente, y no se logra detener mediante la diatermocoagulación
endoscópica, debe efectuarse un tratamiento quirúrgico.
|