Cyberpediatria

Uncinariasis

(anquilostomiasis o anemia tropical)

Parasitosis Intestinales

 

Cyberpediatria

 

Para buscar en este sitio

 

 

Frecuencia: en zonas rurales puede alcanzar 30 a 40% de los niños.

Agentes etiológicos: Ancylostoma duodenal y Necator americanas.

Ciclo de vida: los huevos son expulsados en las heces y si caen en la tierra embrionan en un período de uno a diez días, dependiendo de ciertas condiciones de temperatura y humedad; luego salen larvas rabditiformes que evolucionan a filariformes, las cuales penetran la piel, esencialmente a nivel interdigital, donde pueden producir irritación local e infección secundaria.

Las larvas del ancylostoma pueden, además, ingresar por vía oral, penetrar la mucosa digestiva y seguir igual ruta que las cutáneas. En ambos casos alcanzan linfáticos o vénulas, van al corazón derecho, llegan al pulmón, rompen capilares y pasan por alvéolos, bronquios, tráquea, laringe, son deglutidas y llegan al intestino delgado donde evolucionan a la forma adulta, se adhieren a la mucosa, la inflaman, la hacen sangrar y además succionan, pues son parásitos hematófagos, produciendo una anemia ferropénica, lenta y progresiva durante cinco años o más, tiempo que dura su permanencia en el intestino.

La copulación permite a la hembra generar 10.000 a 20.000 huevos por día. Unos 20 hpg representan un parásito adulto.

Clínica: básicamente los parásitos pueden ingerir sangre hasta 0.03 mi/día y además lesionan y hacen sangrar con sus placas bucales la mucosa intestinal, lo que, de una manera lenta pero progresiva, va produciendo un cuadro de anemia ferropénica que de no ser corregida oportunamente puede conducir, en casos severos, a insuficiencia cardíaca congestiva.

La presencia clínica de dicha anemia puede sospecharse en un niño que viva en las zonas propicias descritas, no utilice zapatos, presente lesiones cutáneas interdigitales tipo "mazamorras" o "candelillas" y poco a poco se torne pálido, asténico, anoréxico, con cefalea pulsátil (tuntún), con dolores abdominales vagos y a veces melenas. Es importante en el diagnóstico diferencial de ese niño anémico la ausencia de visceromegalias y/o de manifestaciones hemorrágicas de piel o mucosas como sucede en las leucemias.

Diagnóstico: presencia de huevos en las heces.

Tratamiento: en primer término es necesario mejorar las condiciones generales del niño, especialmente si presenta insuficiencia cardíaca, para lo cual son necesarios glóbulos rojos empacados.

No olvidar mejorar las condiciones ambientales (adecuada disposición de excretas) y ordenar el uso de zapatos o cotizas.

Las drogas de elección y de excelente índice de curación son el mebendazol y el pamoato de pirantel (verascaridiasis). Unavezdesparasitado se le corrige su anemia, que usualmente es dimórfica y requiere sulfato ferroso y ácido fólico.